En la calma nocturna de tu cuarto
yace tu cuerpo
con las pupilas dilatadas miras
a un hombre que está en otra parte,
se abren tus labios y de su voz
que talvez ronca o talvez besa
salen palabras para ti
te traigo un pecho vacío
y una mano
te traigo un pétalo final
y una promesa
(suenas a ti) y luego cambia el viento
cuando él toque a tu puerta
escuchará ecos suyos
en boca del vacío
y mirará (en lo que queda de luz)
tu llanto contenido
en besos de aire
dirá -sin que lo escuches-
dirá -lleno de pena-
¿por cuántos tiempos más te contarás historias?
¿no duele un corazón lleno
solo de oscuridad?
tú, sumergida en tu idilio,
lo ignorarás, tal vez adrede o tal vez sin querer,
talvez también, te quedes con la noche
