domingo, julio 15, 2007

eraserhead

Ese jueves fue uno de esos días que algún día te preguntarás si de verdad pasaron. Si de verdad en la mañana te escribieron para decirte que se te abrió la puerta de regreso. Si de verdad después de recomendar que otro entrara por la puerta te pusiste a considerar entrar tú misma y dejar todo atrás (entiéndase todo por el conjunto de planes frustrados y suertes no planeadas) para que al final quedara uno que ni eres tú ni es el otro.

Ese jueves fue uno de esos jueves que no puedes creer cómo el jueves doce puede ser más terrible, más trágico y más de mala suerte que el viernes trece, como si el dios de la superstición te gritara con una sonrisa que sólo por hoy es de buena suerte caminar debajo de la escalera con un gato negro en la mano mientras tiras espejos al suelo.

ese jueves fue uno de esos días que quieres borrar, que quieres regresar a la cama y decir 'otros cinco minutos'

así que toma tu cabeza y empieza a borrar a borrar con subjuntivos... si no me hubiera levatado tarde, y si cuando vi que ya era tarde no hubiera insistido, y si cuando insistí no me hubiera inscrito, y si cuando me inscribí no me hubiera desinscrito y si cuando me desinscribí no hubiera pedido un reembolso, y si cuando pedí un reembolso no hubiera sido tan yo estoy bien y ustedes mal, y si cuando fui, si entonces no hubiera contestado el teléfono...

trata de rasgar las hojas fingiendo que no sabes que esta escrito con tinta.

lunes, julio 09, 2007

dead end

vivir, dice Juan Pablo Castel, consiste en construir futuros recuerdos...

vivir, dice el aire, consiste en construir laberintos subterráneos... luego echarles tierra y emprender el camino con un pan en la mano, e ir dejando a trozos el pan detrás de uno... algunos tienen suerte y en el andar encuentran una casa de dulce, sin o con bruja... y luego, vivir consiste en ir buscando pájaros hambrientos de regreso, y buscar la pala y desenterrar el laberinto, sin hilo, sin pan...

no me gusta buscar la pala antes de tiempo, no me gusta escuchar cien veces la canción, la escucho tal vez diez y luego la entierro, para esperar siete años o más, y buscar las migajas y el camino de regreso, y la pala y el lugar en el que podría empezar el laberinto, en el que yace la memoria... casi siempre, después de los siete años, el recorrido acaba pronto, sin salida, sin minotauro... sólo el recuerdo de un deseo de sembrar árboles de nostalgias... frente a troncos sin hojas.

lágrimas a los diez años pensando en futuros reencuentros... esperar no sé cuántos años para que volver valga quizás la pena