domingo, diciembre 24, 2006

Nunca pense que el anio se terminaria en esta latitud. Lo bueno, es que no se tampoco donde se acabara el que viene.

Raro sera el anio en el que desde el principio sepa donde me quedare el siguiente cumpleanios... este anio, la lista de uvas tendra mas sentido, y la decision que ahora tome fue como forzada, pero viene lo bueno, aunque ahora esta tambien lo bueno, un anio tal vez alla, y medio aqui, y un anio en tierras mas lejanas. si se puede y las circunstancias lo permiten, un viaje cercano, otro no tanto y una renuncia mas que agregar a la lista... pero todos cambiamos de idea de pronto.

No me siento ya tan sola. empiezo a acostumbrarme...

Lo bueno es que los nervios del primer dia ya se estan alejando, y poco a poco las calles comienzan a tener sentidos.

No estaria nada mal una visita. pero por ahora. me queda solo esperar a que se crucen los meses... el resto esta solamente bien.

viernes, diciembre 15, 2006

aunque no los he contado...

La travesía de los veinte pasos. Pero no voy a que me ahorquen y no voy a cantar como Bjork –eso es obvio- hasta que me calle la soga alrededor del cuello. Aunque pensándolo bien si me quita un poco de mi… si me asfixia un poco el aire de oficina y la ropa que no es mi estilo, y el hecho de hacer mi nombre de cinco nombres uno de dos… porque aquí soy solamente María Ortiz, otra navidad y otra vida.

El aire es seco y las montañas parecen película de tercera dimensión..

Aquí el tiempo se pierde, no que uno lo pierda el solo se va, se desaparece… como en la muñeca de Julieta… la de su brazo… por la que no pasa el tiempo… algún día se me vendrá a la mente como en una historia.

Veinticuatro el veintitrés y mas les vale saber de qué hablo.

Las cien y una entradas

Si alguno de ustedes duda de la autenticidad del numero citado, puede contar una a una las entradas de esta pagina y encontrara que es mejor confiar que perder el tiempo en detalles tan simples...

Ella
(Vicente Huidobro)

Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo
Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma
Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas

martes, diciembre 05, 2006

Ella tenia unos ojos...

Que de noche abría, para encontrar alrededor su tierra. Ella tenía unos ojos que soñaban que estaban en dos partes, siempre de noche. Por las mañanas, abría los ojos y se acordaba de que estaba lejos, en un lugar desierto y solitario. Y todo el día los abría muy bien para acelerar el tiempo. Esos ojos tenía. Cuando llegaba la noche, otra vez, su mirada construía de nuevo el mundo, el suyo.
Pasaron noches y noches y ella siempre veía de un lado a otro. Cambiándose de lugar cuando giraba el mundo. Un día se despertó y miró alrededor. Era de mañana y estaba en su lugar. Trató de moverse y no pudo. “Debo seguir soñando.” Luego miró en todas direcciones y no vio nada, no vio ni su cuerpo. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. Nada. No había ninguna cosa alrededor suyo. Creyó al principio que seguía siendo un sueño, pasó el tiempo y vio que nada cambiaba, empezó a preocuparse de vivir así, sin cuerpo, y sus ojos, siempre en el mismo lugar, se empezaron a deshacer poco a poco en llanto. De todos los que pasaron por ahi, nadie le dio importancia al charco que se había formado en el suelo.

Pero cuentan que muy lejos, en un lugar del desierto, sobre su cama amaneció un día una mujer sin ojos.