miércoles, octubre 31, 2007

duna

Abrimos el reloj, y empezamos a dar vuelta (en sentido contrario) quisimos borrar días, deshacer males y construir olvidos en espiral. Caminamos de espaldas, contando hasta sesenta, sesenta veces y luego veinticuatro... y así los días caían debajo de nosotros... no los miramos, (no fuéramos a convertirnos en estatuas). Cerramos los ojos para no hipnotizarnos con las aspas del molino, luchando contra el aire...

No mires - me dijiste - pero era tarde. Debajo de mí me deshacía en arena.

1 Comments:

At noviembre 04, 2007 7:40 p.m., Anonymous Anónimo said...

Cabrona!!
Aplausos en alud!
Qué envidia me da.
(Nótese que el timbre altísono cabe aquí en signo de admire...)
Cuándo ocurre alguna de tus próximas entregas?

 

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