lunes, septiembre 17, 2007

de la mano de la vida

acompañé a mi hermana durante su cesárea... no vi nada sino su cara, y detrás de la cortina azul se oía como le desprendían un niño del cuerpo... luego se oyó llorar al niño y se lo llevaron para que le diera un par de besos a su nuevo bebé.

lo vi tomar su primer baño, lo escuché llorar por primera vez y abrir los ojos para ver para qué diablos lo habían despertado de su sueño de agua con voz de mujer en el fondo...

ahora pasa la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados, como queriendo regresar al sueño que ya perdió...

1 Comments:

At septiembre 19, 2007 11:26 a.m., Blogger Artemio Ulloa Casarín said...

Qué chida descripción, qué de jefes haber visto a uno de la propia sangre despertar al sueño de esta vida, y tener algo de ese tamaño qué contarle, en deja vus posteriores.
Felicidades, tía.
Un abrazo y buen poema. Tuyo, verdad?

 

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