martes, mayo 08, 2007

concierta soledad


el carro rojo se detiene detrás de la interminable y aparentemente estática linea de carros, ella se baja y se despide de la familia (quizás es la única que fue llevada por toda la familia) camina unos pasos no queriendo ver la larga fila detrás, luego se detiene, se da vuelta y dice una vez más adiós. Comienza a caminar un tanto insegura, sin saber claramente hacia donde 'sólo sigue a todos'... la preparación fue todo un ritual: la cámara, los lentes, oscuros y claros, las pilas cargadas, los repuestos de pilas, los tres boletos impresos y doblados -como consecuencia natural de la falta de lógica, o tal vez de un secreto deseo de cometer un error muy estúpido para luego reírse de ella misma- todos juntos, el camino se hace pesado y se le viene a la mente que el pantalón de mezclilla fue una mala decisión mientras mira a las previsoras con falda y bikini top... 'de todos modos yo no saldría asi'... sigue avanzando al tiempo que hace un recuento mental de las cosas que hacen la bolsa tan pesada, empieza a sudar, a pesar de que el sudor no acompaña a su piel con frecuencia... los grupos empiezan a aumentar y siente el miedo y la emoción mezcladas que sentía cuando llegaba sola a las fiestas en la secundaria, con el deseo guardado en un rincón de la mente de salir sintiéndose no tan sola... da vuelta un par de veces en el lugar incorrecto y se da cuenta a tiempo para volver a la ruta de las hormigas... de pronto, una vuelta a la derecha y un camino largo que lleva a la entrada. se empiezan a notar los grupos, y los afortunados que viajan dentro de un auto escuchan la misma música que van a escuchar en dos o tres horas, o al día siguiente. Unas alas se abren en la espalda de una joven tirada en el suelo, con la cara al cielo... pocos la miran, el resto pretende que es cosa de todos los días.


al llegar a la entrada, una línea más, ahora de personas, en espera de mostrar su boleto y no tener que estar detras de la misma persona por casi media hora... saca su boleto dos minutos antes y al llegar al punto en que revisan su bolsa los latidos de su corazón se aceleran temiendo que saquen sus pilas, su cámara o algún otro artículo que avergonzaría en donde la droga enorgullece.


una vez dentro, se pierde un poco el sentido de los dos meses esperando este dia. Ella camina en busca de un puesto en el que pueda conseguir una botella de agua fría, luego se encuentra con la lista de los tres artistas que más quiere ver, todos en el mismo escenario, casi seguidos uno de otro... y todas las miradas hacia un punto del escenario, esperando una canción que los identifique, por gusto o por reconocimiento, es todo lo que buscan ella y los otros cincuenta y tantos mil, encontrar un sonido familiar, sentir una mirada de los protagonistas, en su trono protegido por soldados sin armadura... Ella encuentra un buen lugar y se queda escuchando un grupo que la hace pensar que sólo la fama hizo a los otros cerrar el concierto, pues ellos eran realmente mejores que los que les seguían... terminó el grupo y caminó hacia el puesto más cercano sin saber si comprar una o dos aguas, cuando dijo 'una' no tenía idea de cuánto se arrepentiría después de esta decisión tan poco previsora, pues cuando empezó el siguiente grupo(para entonces ella ya se encontraba en el extremo derecho del escenario) ella se encontraba en un sitio privilegiado, 'de aquí no me muevo aunque me deshidrate'


empezó el siguiente grupo y luego el siguiente y luego el siguiente y todos estaban siempre esperando la siguiente canción, la que mayor número de veces habían escuchado, la que tenía la letra más fácil de memorizar, y cuando llegaba, sus voces se elevaban al punto que no escuchaban ya lo que el grupo cantaba, tal vez todo lo que querían era escucharse cantar con esa voz, con esa música de fondo, y esperar que la voz y los ojos los mirara y les hablara sólo a ellos. Gritar más fuerte, levantar más las manos, levantarse la blusa y enseñar el ombligo, sólo por una mirada... o una voz dirigida... y todos viendo hacia la misma dirección, todos saltando al mismo tiempo, todos gritando en la misma parte de la canción, sin el mínimo esfuerzo por hacer algo interesante, una misma fuerza, un mismo sudor, un mismo calor, una misma sed y unas mismas ganas de levantar el cuello por encima de los demás para alcanzar el aire fresco y limpio 'por qué los de seguridad no venderán agua?' y björk canta una canción que para tristeza de todos no dice 'this isn't the last song there's no violins' y se va... y ella regresa de la fiesta sintiéndose igual de sola, pero mucho, mucho más cansada y mas vacía... después de haberle gritado a los ídolos sordos por varias horas.... y mientras espera sentada en una piedra justo enfrente del lugar en el que se dio la vuelta para decir adiós piensa en la posibilidad de volver el año siguiente.





2 Comments:

At mayo 10, 2007 2:06 a.m., Blogger Artemio Ulloa Casarín said...

Estás insinuando a ti misma en esta entrada?
Ojalá lo hayas disfrutado.

 
At mayo 10, 2007 11:22 p.m., Anonymous Anónimo said...

Muy bella entrada, me recordó a Raymond Carver, quién sabe por qué.

 

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