miércoles, febrero 07, 2007

Confesiones

Llego a la escuela treinta minutos antes de entrar a clase, lo suficiente para no perder de mas el tiempo llamando a tierra. Y me desgrano en misivas que las más de las veces no tienen respuesta. Así que hago lo que puedo por recordar y asomarme a las ventanas de sus mentes por donde haya espacio y a ver si así alcanzo a sentirme como que estoy en alguna parte.

De seguir así, algún día mis manos de hombre acabarán en la oreja del jefe de Salavin, a ver si con eso me corren de esta ciudad y acabo caminando por las calles de Paris.

Lo de las vueltas en la cama no era broma, y ahora con ciertas páginas parece que se debe a la multiplicidad de mis almas que no tienen reposo en ninguna parte, y parece también que tengo que hacer lo que me piden todas para poder al fin dormir tranquila. Si no se puede, otra vez reencarnar y resolver problemas que no sé desde cuando estaré construyendo.

Hasta que no tenga el valor de decirle al cielo que la soledad en un desierto sobre poblado es más que la sonrisa sarcástica de dios diciendo ‘mira como todo se puede… como puedo ser uno y tres y no me quejo de los otros dos cuando lo más que pude es deshacerme de uno por treinta y tres años’

¿Y cómo me imagino a los cuarenta, preguntas?

2 Comments:

At febrero 07, 2007 8:33 p.m., Anonymous Anónimo said...

Pos quién sabe qué cosas dices tú.

Por cierto, el Festival Coachaella será en Indio verdad??? Mínimo vas a ver a Sigur Rós por toda la banda.

 
At febrero 10, 2007 9:38 a.m., Anonymous Anónimo said...

No sé de qué habla Pablo.
Qué entradas vas haciendo, mujer.
Gran gusto leerte!!!!

 

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