miércoles, julio 26, 2006

en el nombre del aire

qué terriblemente absurdo es estar vivo


un sueño de sobredosis (que no tengo idea de si va junta o separada) en zapatillas, esas 'coincidencias tan extrañas de la vida' y yo insisto en que tienen de mí una idea que yo pongo en duda... todo sobre la dosis, la dosis perfecta, como dicen los del panteón... los que ayudaron a enterrar la esperanza...

y el domingo probablemente sólo vayamos al cortejo fúnebre de la esperanza, en muchos años o en pocos días lo sabremos...

me hacen falta llamadas, tal vez debería quejarme con los de Telmex.. no lo había pensado, hablarles y decirles 'oigan ¿qué pasa? ¿por qué no está el teléfono de mi mamá o de mi amiga, estoy segura de que les hablé?'... y tal vez me la cobren y ni así me sienta mejor por no haberles hablado, más a las amigas que a las mamás, estas últimas que nos piden que nos mantengamos alejadas de los McDreamys y que nos recuerdan tristes historias familiares que no sabemos por qué cuando pasaron las vimos tan lejanas y por qué las olvidamos cuando sonó el teléfono un sábado en que Francia despertaba de la fiesta de las guillotinas, porque después de una fiesta un pueblo despierta hasta la tarde del día siguiente... por eso hay que abrir bien los ojos y la boca y los oídos y no dejar que la voz de cantante de ópera a viva voz nos ciegue y nos haga balbucear

cuidado con el matrimonio, que es el sacramento más largo, después de la muerte -en orden longitudinal, en orden temporal sería más bien antes, tal vez al mismo tiempo- cuidado con creer que sus hijos van hacia el precipicio, nada de eso, por lo pronto y por lo no tan pronto las campanas de la iglesia no pintan para sonar en mi nombre... al menos no por matrimonio, quién sabe si por muerte... cuidado con la paranoia, enfermedad hereditaria...

atentos, muy atentos, que cuando menos se lo esperen una sorpresa puede estar parada en la esquina, en sentido opuesto -tal vez- y bajo la lluvia, quieta y ustedes -tal vez- en movimiento, pero si ponen atención pueden ver algo que no sólo en ocho años sería agradable..

cómo gasto papeles olvidándote... cómo gasto llamadas en consejos maternos para concluir que todo es tu culpa, y que no importa cuántos grupos y cuántas canciones tengas, si miro un poco afuera ahí estás siempre tú...

cuidado con las miradas al vacío, en brazos de otro, que el vacío siempre es más grande y, por lo tanto, más atractivo...

cuidado con los mensajes anónimos, no vienen de nadie, al menos nadie que quiera dar la cara -si la tiene-